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¿Dónde estabas tú?



Hace diez años, yo estaba navegando las baleares, a bordo de la Gioki d’Aqua. Llegamos a algún puerto y viendo las noticias en diferido no entendimos nada. Al lado de un faro me llegó el mensaje de quien me amaba: quería pasar el fin del mundo a mi lado.

Hoy recordamos notables ejemplos de arrojo, valentía, altruismo; pero, ¿no se inclina la balanza hacia los lados del miedo, con muchas cabezas? Miedo a la muerte. Miedo a los terroristas. Miedo a las represalias. Miedo a la religión islámica. Miedo a las secuelas. Miedo a la raza diferente de la tuya. Miedo del Otro, de lo que no se me parece. Cuesta tanto manejar las varias caras de la realidad. 

Desde la República de Arcadia, segunda parte.


Quizás eso, justamente: el ensayo de estar cerca, sin la urgencia de la cercanía, sin ninguna urgencia. (Y entonces, pregunta la vocecita rubia que me vive en la vecindad interior: ¿qué pasa con la pasión? ¿Tendría que olvidar la emoción que desarregla la fisiología, de puro placer de verte, e incluso de pensarte? ¿Tendría que renunciar al deseo potente, violento, fiera desatada, que gruñe y se revuelca sobre hierba y polvo para alegrarse mutuamente? ¿Y las dulcísimas e inofensivas locuras, qué digo, esas deliciosas y peligrosísimas locuras, especialmente peligrosas para los rígidos, los que no saben ni quieren jugar. È una festa, la vita. Definitivamente. La fiesta inolvidable.

Más, como siempre, entrenamiento al amar (páginas para la diferencia entre sustantivo y verbo): llevar la justa rienda, sostener en el aire al papagayo por las buenas artes del cordel: ni muy apretado, ni demasiado suelto. Apego, sí, inevitable; deseo, que no falte, como entre Atalanta e Hipómenes; gozo del cuerpo y espirales de soma para impregnar el mundo de dulzura y flores. Y sin que falte: saberse hablar, la honestidad por delante, que sea serena, respetuosa y certera en la elección de la forma, como siempre: cortesía. Amar: hacerse crecer. Mejorarse mutuamente. Hacer cantar el corazón, crear, generar descendencia por puro gozo.

También es esto otro: la atención continua. El cuidado en que el detalle refleje, como un fractal, lo que quiero, mi intención: que ambos nos encontremos bien y a gusto, cuando estamos tú y yo; que yo me encuentre bien y a gusto, cuando estoy sola. Buscar la palabra más acertada: asertividad. La búsqueda de la palabra correcta, la palabra justa. El peso de cada detalle, ejercicio zen en el cual se (¿infinitivo del verbo derivado de “excelencia”?) cuando todo está en su preciso lugar, y como un mecanismo de relojería todo sucede exactamente: es como una máquina sincrónica natural (situación que ya había entendido el autor de las bolas de drac), una semilla de perfección, la parábola marca Victor, del estudiante zen que alcanza la iluminación satori al beber el té perfecto de una taza perfecta, servido con los movimientos justos desde la tetera perfecta, etc. Poder de los detalles. Y también, por otra parte o juntos, sentido común. Ética y estética. 




Atalanta era una chica muy desenvuelta, tanto que fue la única mujer en la nave Argos, capitaneada por Jasón que iba en busca del vellocino de oro y lo que hizo fue encontrarse con Medea. Había prometido no casarse, y para hacer desistir a los pretendientes, los retaba a una carrera, en la que siempre vencía. Quien la rindió finalmente fue Hipómenes, gracias a la treta de dejar caer tres manzanas de oro durante la carrera, una a la vez (demostrando que lo que ella necesitaba aprender era a doblegar su propia prisa). Fueron muy felices juntos, y tanto se amaron que los dioses, celosos, los convirtieron en leones. (ídem como arriba: http://es.wikipedia.org/wiki/Atalanta)

DEFINICIÓN DE ARCADIA (o valiente intento).


Así es. A estas alturas, es cuando toca hacer lo que se desea: después de toda una vida de entrenamiento, aprendiendo ética por linaje (del de verdad, no de apellido) o sentido común. También el dolor es buen maestro, severo como deben serlo los buenos maestros; y como ellos, sin dejar nunca de ser espléndido en generosidad y en saber exactamente lo que necesitamos para purificarnos a través del infierno (aunque sin olvidar tampoco que a la sabiduría se llega igualmente por el dulce camino de la gracia).

Cómo vivir, según los dictados de un corazón ardiente y puro, ahí está. Malinche por la lengua. Corazón salvaje, indoblegable. Amor por doquier. El amor no termina, ahí se queda, te sigo amando igual que entonces, sin mellarse por la distancia la indiferencia el calendario, según. Cómo saber qué desear, otro larguísimo aprendizaje. ¿Qué quiero? Tan difícil como: ¿Quién/qué eres/soy?

Este es el Jardín Original: este estado de gracia. Este momento bendito de enamoramiento, en que no parece haber diferencias, y las que puedan verse, son maravillosamente parte del encanto. La recuperación de la esperanza, de la inmortalidad, de la sonrisa eterna en el horizonte, cualquiera que sea. Saber surfear esta ola sinuosa, dragón volador con la perla en la boca. Cómo enseñar a bien desear, qué magnífico taller de verano! Vacacional de ética por sentido común. 




Arcadia es un país utópico, un Jardín con jota mayúscula, el edén perfecto que todos hemos construido alguna vez en nuestra imaginación, el refugio de la inocencia cuando es fruto del sentido común y sobre todo mucho, pero mucho amor: cuando todo es perfecto, en la cresta luminosísima de la ola. Una vehemencia que creía desaparecida, ola más grande y potente incluso que el arrebol del amor. También, aprendo es el asteroide número 1020, parecen cosas del pana principito. Para más Arcadia, wiki:http://es.wikipedia.org/wiki/Arcadia_(poesia)

La Virgen Manca





En Venezuela han cortado las manos a la Virgen patrona. Poderosa imagen, que de inmediato evoca el cuento de la Doncella Manca.
En el cuento, la doncella, a quien su propio padre (parte masculina de la psique) ha cortado las manos, vaga por el bosque desgreñada, perdida, hambrienta. Entonces llega a un magnífico huerto de peras que la alimenta, donde encontrará ayuda milagrosa y un rey dispuesto a hacerle unas manos de plata, mientras le crecen las suyas propias.
Entonces pienso: la patrona está en camino por el bosque, ahora está desolada, pero pronto llegará a la pera milagrosa y saldrá con sus manos recuperadas. 



Ayer en clase



Un estudiante mencionó que su padre estuvo en las Torres Gemelas; usó ese verbo, que podría haber sido ambiguo en cualquier otra sentencia. Como parte de su presentación nos hizo mirar la imagen de un cuerpo suspendido del instante y la punta del segundero, sobre ese fondo tan dolorosamente familiar en nuestra memoria visual colectiva. Y nos pidió que imagináramos. No sé cómo terminar este párrafo.


BELLA DURMIENTE 

Con sus diezmil patitas diminutas
la frágil delicada casi inocua
la blanca muerte que repta algodonosa   

Sin descanso le bailaba hilando
en derredor su huso demasiado lento
silencio iba goteando su partida
nuestras risas desesperadas retumbaban
sin ningún amparo en ese ruedo
a la deriva

Ah pero la vida y su porfía
los ruidos verde catarata adentro
el triunfo



INDIGNADOS DEL MUNDO



Dicen que hay que indignarse. Quizás eso es lo que nos hace falta: algunos aguantamos cualquier vaina, todas las colas, la suciedad en las calles, la grosería, la corrupción, la burocracia, la burla, el maltrato: tenemos vocación de malqueridas. Lo aguantamos todo, podemos con todo, nuestra paciencia es inquebrantable, no tiene límite. 
Nos acostumbramos y resignamos a la falta de agua, luz, trabajo, facilidades, aceite, azúcar, pollo, carne, huevos, arroz o harina, según el día: lo que sí tenemos es paciencia. No sabemos indignarnos. Si aparece una pata de cucaracha debajo del apio del sancocho, la quitamos con asco pero preferimos no armar un escándalo. Y precisamente porque tenemos una paciencia infinita, es que después con toda facilidad sacamos un revólver y matamos al que se nos atraviese en el tráfico.
Pobre bravo pueblo.
En España los ciudadanos se indignan, inflamados por un viejecillo francés de 93 años, y protestan contra políticas improcedentes.
A otros la indignación nos inflama como cabezas de fósforo cada tres cuartos de hora; en dos minutos se nos pasó y con ventilar nuestra frustración con el vecino circunstancial, se nos refresca la indignación y podemos sobrevivir mal que bien hasta la próxima. Y así vamos. 
No sé si se nos pueda contagiar la inspiración con propósitos productivos. Hay países con síndrome de Bella Durmiente, que esperan pacientemente al salvador, por los años que sean; y pasan del coma al beso en secuencia hipnótica.


PREMUNICIONES 

Se avecinan tiempos duros
(oigo sonrisas hace años
estamos instalados en los tiempos duros)
no dejes que la mansedumbre anide

Saca los mejores manteles
la vajilla de la boda
la cristalería que suena
esmérate cuando la cosa empeore
porque la mesa nos recuerde
que tanto pedimos pertenecer
a la raza humana


Para leer el texto del filósofo Stéphane Hessel: http://www.attacmadrid.org/wp/wp-content/uploads/Indignaos.pdf




MANZANA Y VIOLACION



A veces tenemos la ilusión de estar a salvo de aquellas obsoletas maneras de pensar. Pero entonces una camarera de hotel decide hablar, y nos toca volver al viejo mito edénico.
Lo interesante es que se nos obliga a mirar un evento tristemente frecuente pero negado, ignorado, pasado por alto o por debajo de cuerda, agachadito, debido a que esta vez el personaje protagonista tiene una elevada trascendencia política. O tenía.
Ahora resulta que algunos partidistas de Dominique Strauss-Khan acusan a la camarera de haberse casi dejado violar, con oscuros propósitos:
Ella no es la víctima, es la principal sospechosa: siempre hay que dudar de la integridad de la mujer, especialmente si denuncia una agresión sexual. Me sorprendió que sus vecinos corroboraran, con las mejores intenciones, que se trata de una mujer discreta, sin lo cual no tendría derecho de reclamar nada. Si fuera una prostituta en sus ratos libres, por ejemplo, no podría quejarse de que intentaron violarla. Todavía no está claro para todos, que la violación es un acto de violencia extrema, que tiene que ver más con poder y humillación, que con sexo. Sin embargo, la mujer debe sentirse, además de agredida, culpable. Porque siempre será sospechosa de ser la tentadora, de llevar ropas provocativas, de exhibir comportamientos que prácticamente obligan al hombre a demostrar su superioridad sexual. Eva sigue siendo la culpable de todos los pecados del mundo.

De hecho y para demostrar lo que digo, se está jugando ahora con el hecho de que la camarera podría tener sida. El razonamiento lógico es el siguiente: como vive en un lugar donde viven personas VIH positivas, automáticamente ella debe ser portadora también, lo cual demuestra que ella no es tan inocente como quería presentarse (ser VIH positivo todavía lleva su carga de condena social, aparentemente, por más increíble que parezca). Poco importa el tipo de asalto sexual, con tal de suavizar la culpa de él. El honor del hombre siempre debe ser cuidado muy especialmente, más especialmente si es un hombre político.
Porque el hombre, por su parte, siempre es disculpable: sus instintos animales pueden más que su civilización, la carne es débil, uno es humano. Desde los días de Adán, si se come la manzana es porque Eva se la puso en la mano. Tan es verdad, que su esposa acude en su defensa:
Finalmente, me pregunto cuál es el peso de lo que la religión nos inculca: para empezar, desde el Edén la mujer es la primera pecadora, la responsable del pecado; por otra parte, la religión te permite hacer desastres, ya que después una confesión pública con acto de contrición y bula papal te dejan inocente y puro, listo para la próxima marramuciada.

Recientemente escuché defender la idea de que las mujeres que son violadas, son responsables por ponerse ropas provocativas. Eso es “como salir a la calle exhibiendo un reloj caro”; eso es “como agitar un trapo rojo frente a un toro”; eso es “como presentarle a un león enjaulado un bistec”. Excelentes ejemplos, maravillosas imágenes: dejando de lado lo que me toca como mujer convertida en un trozo de carne, está claro que el hombre se identifica tranquilamente con un ladrón con causa, o preferiblemente como una bestia sin límites, sin control sobre sus instintos más básicos y salvajes. Se jacta, incluso: eso lo hace “más hombre”. Ahí están Clinton, Arnold Schwarzenegger, y por supuesto los excesos lamentables el premier italiano, que se lleva la palma. Pero para los italianos, su hombría es lo más importante, una hombría que evidentemente se aloja en los testículos. Les parece espantoso castrar a un gato macho: mejor muerto que castrado; sin embargo, castrar a una hembra es en su opinión, mucho más sencillo y justificado.

En este marco de ideas, no queda más que aplaudir con entusiasmo la iniciativa SLUTWALK, surgida este mismo año en Toronto, a raíz de un comentario policial que demuestra que se sigue pensando que las mujeres son las culpables de ser violadas; pero me pregunto si algunos recalcitrantes lograrán entender el mensaje.

Una pequeña anécdota para terminar: de los últimos chismes sobre el destape del gobernador de California me entero por el vendedor de tostones en la cola del tráfico de las seis de la tarde para entrar a la Universidad Central. En una larga conversación filosófica promovida por la lentitud de nuestro avance, me cuenta que era guatemalteca, y que seguro ella había sido más cariñosa con Arnold que su esposa, y eso que la esposa es más bonita mientras la guatemalteca es fea, feísima. Su explicación lógica apoya y resume todo lo anterior más la idiosincrasia masculina: « Tú sabes: uno es humano », me repite, con un guiño. 

(lo siento, no hay poemas para este post)
Zeus seduce a Calisto, disfrazado de Artemisa.

JARDÍN ORIGINAL



Qué tiempos nos toca vivir. En sólo tres días, tres eventos mediáticos (o históricos, según): el matrimonio de los príncipes británicos, la canonización de Juan Pablo II y el asesinato de Osama Bin Laden. En este tipo de momentos, con competidores así de potentes en la lid (otro ejemplo en 1997, la Madre Teresa de Calcuta a cinco días de Lady Di), es interesante observar quién termina teniendo más peso, apuntando probablemente hacia donde señala la aguja magnética que mueve a un pueblo (donde para empezar habría tal vez que definir “pueblo”).

Me entero a mitad de la noticia, empiezo viendo una gran celebración, sin conocer la causa. Jóvenes eufóricos, ligeramente en trance, celebrando alguna victoria. Una alegría desbocada, salvaje. Pienso en una victoria deportiva. Un personaje encaramándose en un árbol, con un ajustado traje de bandera. Me ubico geográficamente, sigo sin entender. Pequeña divergencia vocabularia. Victoria: f. Superioridad o ventaja que se consigue del contrario, en disputa o lid. 2. Vencimiento o sujeción que se consigue de los vicios o pasiones (y luego podría hablar de etimología y de la victoria regia, esa operación alquímica apócrifa, que también es una planta ninfeácea que crece en las aguas tranquilas). 

Tengo la fortuna de conocer a uno de los últimos grandes sabios de este país, quien tuvo la generosidad de compartir conmigo al menos tres claves para acercarse a este evento: 
El sentido de la moral proviene de un balance entre el sentido de la justicia (donde triunfa lo masculino) y el sentido del cuidado empático, “care”, donde evidentemente destaca lo femenino. 
Reflexionar sobre qué privilegiamos, en distintos momentos de nuestra vida: a) entre objetos y personas; y más tarde, b) entre personas e ideas. 
De la importancia de enseñar a manejar dilemas, donde no hay una respuesta correcta. 

La más difícil es ésta: No se trata de tolerar, sino de alegrarnos de las diferencias. Que es lo que nos saca del Jardín del Edén. Y aquí está el dilema: ¿queremos salir del jardín?

EL PODER DEL TUERTO


EN TIERRA DE CIEGOS (Land of the blind) 
Excelente película con Ralph Fiennes acerca de los peligros del poder y las trampas de la ideología sobre la conciencia y la cordura del alma. Comienza claramente señalando los abusos del régimen, cualquier régimen (hay alusiones y footage históricos de varios de ellos) aunque en realidad se refiere más íntimamente a los intersticios del ejercicio del poder político. La violencia sostenida produce resultados inesperados. Después de una era de agresión, lo que le sigue (se llame revolución o liberación o democracia o restauración) es más agresión, y más adoctrinamiento, y más resequedad del alma. La arbitrariedad engendra una nueva oleada de arbitrariedad. Todo cambia para seguir igual. 

Girando y girando en el vasto girar 
el halcón no puede oír al halconero. 
Las cosas se destruyen, 
ceden los cimientos, 
la anarquía se desata sobre el mundo, 
una marea de sangre se desborda 
y se extingue en todas partes el ritual de la inocencia. 
Los mejores carecen de toda convicción, 
mientras los peores están llenos de fanática osadía. 

"The Second Coming," del poeta irlandés William Butler Yeats (escrito poco después del fin de la primera Guerra mundial, aunque poco importa la localización cronológica original, más que como referencia para revisar la actualidad). Traducción de Juan Cueto-Roig. 

Poema completo traducido, aquí: http://www.decirdelagua.com/decir9/decir9_016.htm.
Otra versión: http://estoyentodaspartes.blogspot.com/2008/10/william-butler-yeats.html Poema completo en su clarividente versión original y una curiosa interpretación aquí: http://www.yeatsvision.com/Secondnotes.html Un pequeño estudio sobre Yeats desde México, aquí: http://sincronia.cucsh.udg.mx/freiderich.htm 

Sobre la “ceremonia de la inocencia”, recuérdense los parlamentos de Lady Macbeth y sus manos imposibles de lavar (segundo acto, segunda escena): «También mis manos están rojas, pero mi corazón no desfallece como el tuyo.» No hay manos blancas, no hay inocentes. 

Interesante y recurrente alusión simbólica al elefante, que reforzaré con una mención a Topsy: http://en.wikipedia.org/wiki/Topsy_(elephant) (está el video). Aparentemente la vuelven a pasar por la tele, aunque no logré entender la fecha y hora (thefilmzone); no se la pierdan. 


Estulticia mediática


Otro mensaje más, en mi buzón electrónico, en que se revelan los entretelones de la política internacional, que tarde o temprano es también nacional.

Siempre me pregunto cómo hacen para enterarse de estas cosas. Casi siempre tengo dudas acerca de la veracidad de un documento que circula así, sin indicar su procedencia; pero finalmente nada de lo que dice me sorprende, más bien pareciera bastante predecible, una especie de secreto a voces.
Más terrible me parece que una persona que está en una posición en la que podría ejercer algún peso para cambiar el estado de las cosas, o por lo menos para hacerse oír desde una posición en la que se supone que tiene cierta credibilidad, decida renunciar, dejando la situación de corrupción en manos de todos los demás, con el resultado que puede imaginarse.
¿Por qué, en vez de renunciar irrevocablemente, no hace algo para que el mundo se entere de forma oficial y no pueda seguir jugando a las escondidas y al "yo no sabía"?
Esto es lo que no tiene sentido.

POR ESO,
si dentro de unos días empieza a circular un comunicado desmintiendo esta carta, indicando que no fue escrita por el ex-secretario general de los derechos humanos, tampoco me asombraré, igual que todo lo que dice puedo creérmelo tranquilamente. Y si después sale a flote que lo obligaron a desmentir su carta, también me lo creeré, porque vivimos en un mundo de maf/gia negra política, donde lo que se ve (o mejor dicho: lo que el común de los mortales, nosotros, la carne de cañón, los telespectadores ya embrutecidos por decenios de entrenamiento estupidizante), rara vez tiene cercanía con la realidad, infinitamente más compleja, ni con sus móviles, infinitamente más sencillos, pues siempre se reducen a buscar más poder, de la forma que sea.
Ellos –los que están enceguecidos con la búsqueda de poder al punto de no querer saber la medida en que sus acciones afectan a otros—también están viviendo una ilusión, por supuesto; y si vamos a ver, diría que prefiero mi ilusión hasta con tintes rosáceos y bobalicones, a la ilusión de ellos, que lo que hace es afear el mundo sin piedad ni ningún tipo ni respeto, ni siquiera por lo que de humanos podrían tener ellos mismos.

Y no sé qué más agregar.


PREMONICIONES Y MUNICIONES

Se avecinan tiempos duros
Oigo sonrisas
Hace años que estamos instalados en los tiempos duros
A todo se acostumbra el manso
Hasta que se harta 


La mejor patria es un jardín

Cómo se abrazan fracaso y triunfo

Cada hormiga con nombre y apellido

buenas cosas que hacer con libros

Del ADN de cada casa

Migajitas

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Otras hormigas